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Cómo podemos ayudarte

En los últimos años mi labor profesional se ha decantado esencialmente por la litigación compleja, es decir, por defender a mis clientes ante los tribunales en pleitos de especial dificultad jurídica y complejidad fáctica, lo que exige un profundo conocimiento del ordenamiento jurídico y de una gran compreensión de los hechos que conforman el asunto y de las pruebas precisas para acreditar los que favorecen a mi cliente y desvirtuar los que puedan perjudicarle.

Desarrollo mi labor en los siguientes campos:

Litigación civil

  1. Litigación contractual, especialmente la relativa a contratos de larga duración como los de suministro o los de arrendamiento complejo.
  2. Litigación patrimonial, especialmente la relativa a bienes inmuebles.
  3. Litigación sucesoria y relativa a negocios de familia, como las donaciones.

Litigación penal

Siempre relativa al ámbito económico, como los fiscales, societarios, estafas o insolvencias punibles o delitos contra la Administración Pública.

Litigación contencioso-administrativa,

Especialmente en materia de contratos del sector público, relativa a concesiones o autorizaciones de dominio público, sobre responsabilidad de la Administración, expropiatoria y sancionadora.

Cómo trabajo

Realizo el trabajo que me encomiendan mis clientes personal y directamente y sin delegar ninguna actuación procesal, escrita u oral.

La atención al cliente siempre es inmediata y personalísima, y le acompaño durante todas las fases del asunto que me encomiende.

En función del tipo de asunto, colaboro con otros abogados especialistas en la materia, que me asesoran en los aspectos que yo no domino, como los fiscales y laborales.

Así mismo, colaboro con peritos cuidadosamente seleccionados por sus conocimientos y su experiencia forense, distintos según el tipo de asunto: los economistas y auditores, los médicos especialistas y los ingenieros son los más habituales.

Mis honorarios

Estoy convencido de que buena parte del éxito en un asunto obedece a la labor profesional del abogado. Por ello, en los asuntos que se me encomiendan comparto siempre el riesgo con el cliente.

Para ello, la estructura general de los honorarios que propongo a mis clientes responde al siguiente esquema:

  1. Unos honorarios fijos que, dada la complejidad y trascendencia de los asuntos que llevo, no suelen ser inferiores a los diez mil euros. El devengo de estos honorarios se produce por fases; una parte a la firma de la propuesta de servicios profesionales y otra parte dividida en tramos en función de los diferentes hitos procesales que se vayan alcanzado.
  2. Unos honorarios de éxito en el caso de que las pretensiones del cliente sean estimadas judicialmente o se obtenga un resultado favorable o satisfactorio.